Aitana y Heiko, seguimiento de su primer año

Tener la suerte de que hacer un seguimiento a unos bebés es una gozada, porque se consigue un cuento precioso de cómo los niños van creciendo y cambiando. A Aitana y Heiko les conocimos poco después de nacer, la segunda vez nos vimos para que felicitaran las fiestas navideñas y por último volvimos a recoger un momento muy especial: ¡su primer añito!.

Gracias al seguimiento, sus aitas pueden disfrutar con su primer año de vida cuando quieran, y ven cómo pasaron de la cama al suelo, cómo empezaron a gatear y cómo de gatear se empezaron a levantar y andar, ya en su primer año. Esos momentos sólo pasan una vez y tan rápido, que poder volver a vivirlos más adelante, gracias a la fotografía, hace que esta profesión nos encante tanto.